Intervención

Asambleísta Ricardo Patiño - Sesión 127

29 de septiembre de 2026 · 11:09 · 1 orador identificado

Clip oficial con una sola intervención de Ricardo Armando Patiño Aroca, tomada de la Sesión 127.

Quién habla y cuándo

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0:06 Ricardo Armando Patiño Aroca identificado por rótulo

Gracias, Presidente. Buen día con todos y con todas. Dos conceptos principales, y aquí quiero seguir a Blasco en sus palabras. Estado ausente y falta de gasto corriente. Cuando no está llenado el espacio por la sociedad, por la familia, por el Estado, alguien lo ocupa. Habiendo grupos delincuenciales, ellos lo van a ocupar. Cuando se demoniza el gasto corriente e incluso se establecen prohibiciones, se establecen sanciones a los gobiernos autónomos descentralizados por el demonizado gasto corriente, los resultados tienen que ver con lo que estamos nosotros observando, desgraciadamente, en nuestro país.

Ciertamente que hay que aumentar sanciones, particularmente a quienes hacen reclutamiento, pero lo más importante es lo que se tiene que hacer para que esto no suceda. La mayor parte de ustedes son padres de familia, de niños, son padres jóvenes, algunos de nosotros ya somos abuelos, y nos dolería muchísimo. No nos imaginamos siquiera que un hijo o que un nieto nuestro sea reclutado por una banda delincuencial. Nos duele que entren en las drogas, que sean alcohólicos, nos duelen muchos problemas que pueden vivir, pero lo que más nos duele es que puedan entrar a bandas delincuenciales.

¿Y por qué no entran en bandas delincuenciales? Porque tienen un ambiente suficiente, adecuado, para que esto no suceda. Porque tienen perspectiva de vida, porque están pensando en estudiar, porque están pensando en ser profesionales, porque están pensando cómo les va a ir en la vida, si es que estudian, si es que se esfuerzan. Pero cuando hay desesperanza, el caldo de cultivo para los reclutadores es enorme. Yo he tenido que vivir momentos muy difíciles cuando hace dos años regresé del exilio y fui al Guasmo en donde he trabajado decenas, décadas enteras.

Y me encuentro con una compañera que ha trabajado toda su vida en apoyo a la niñez, a la adolescencia, a los adultos mayores, en cajas de ahorro, etcétera, un trabajo social permanente. Y me dice, después de un breve diálogo con ella, cuando le pregunto por qué me dijiste que no podía llegar en la noche a visitar a tu familia, me dice, es que aquí no se puede entrar, Ricardo. Hay que pedir permiso a los grupos delincuenciales. Hay cierta hora a la que se puede entrar. No se puede tomar fotos en la calle, sino solamente en los parques.

Aquí estamos absolutamente gobernados por los grupos delincuenciales. Estoy hablando de la zona del Guasmo central, ni siquiera del Guasmo sur. Cuando me dice esto, yo le insisto, bueno, pero ¿por qué hay tanta delincuencia entre los jóvenes, incluso hasta entre niños? Y ella me dijo con el dolor en el alma, me dijo, yo tengo amigas que viven aquí cerca, vecinas, que han sido personas honorables toda su vida, personas trabajadoras, y que perdieron su trabajo hace algunos meses, y que llorando me han venido a decir, yo le he tenido que preguntar a mi hijo por qué, ¿de dónde sacas plata para traer para la alimentación de la casa?

Y me dice, mamá, he tenido que aceptar vender drogas porque nos morimos de hambre, porque tú estás enferma y no te puedes atender, porque el Estado no te atiende, y he tenido que aceptarlo. Y esto ya es una cosa común, ustedes seguramente no lo viven, nosotros, yo no lo vivo en mi familia ni en mi barrio. Pero las familias pobres, como bien lo decía Blasco y lo han dicho otros compañeros, viven eso todos los días, entiéndanlo. Sí hay que hacer leyes, de acuerdo, claro que hay que hacer leyes.

Pero lo más importante es lo que tiene que hacer el Estado, tanto el central como los gobiernos descentralizados, o el Estado subnacional que se llama, es trabajar directamente para detectar dónde están esos problemas. No poner necesariamente más leyes o menos leyes, sino ir allá. Si tenemos, por lo que el propio señor representante de UNICEF que estuvo aquí, lo dijo en un informe, lo dijeron en un informe, más de 267 mil niños y adolescentes fuera del sistema escolar en el año 2026. No 5 niños, 20 niños que ya serían un problema, que ya tendríamos que estar preocupados, 20 niños que no están educándose.

No, 267 mil niños. Es un caldo de cultivo enorme para que los grupos delincuenciales trabajen, para que los recluten. Allí tiene que estar nuestra atención. Y allí tenemos que establecer el Estado ecuatoriano, tiene que establecer un acuerdo, un asocio con los gobiernos descentralizados. No decirles no gasten en eso, no decirles cierren sus centros de desarrollo infantil. Claro, el centro de desarrollo infantil, en la medida en que deja de atender a los niños, y son centenares de miles de niños, o decenas de miles de niños, perdón, al menos, que han dejado de ser atendidos, eso significa que los padres o las madres van a tener que atenderlos.

Y por supuesto van a tener mucha más dificultad para llevar el pan a su casa. CDI cerrados. Escuelas que no reciben a los chicos. Pero además, algo que él lo ha denunciado varias ocasiones, señor Presidente, señores legisladores, las unidades de policía comunitaria cerradas en nuestros barrios, lo vuelvo a decir porque lo dije ya antes, le hemos preguntado al Ministerio del Interior, el Ministerio le preguntó a la policía, la policía me contestó. No van los policías a las unidades de policía comunitaria porque no tienen asegurada en esas condiciones su seguridad.

Los policías no tienen seguridad, no se sienten seguros. ¿Cómo serán las familias? ¿Cómo serán los niños? Controlados, barrios controlados por los grupos delincuenciales. Podemos hacer las leyes que quieran. Vayan, vayan allá a trabajar. Aumenten el funcionamiento de los ministerios de educación, de desarrollo comunitario, que los que hacen el trabajo comunitario, el Ministerio del Trabajo, el MIES, envíen a un ejército de personas, a los barrios de nuestro país, especialmente a los barrios pobres y abandonados, para acompañar a las familias, para detectar los problemas. Eso es lo que hay que hacer, no poner necesariamente más leyes.

Insisto, aquellas que sancionan más a los reclutadores las apoyaremos completamente. Pero el problema no es necesariamente aumentar las leyes que condenan a los niños o a los jóvenes infractores o que llegan incluso a cometer delitos, sino prevenir que esto suceda. Porque uno que mete en preso, 10 más que entran en las condiciones que actualmente tenemos. Estado ausente y demonización del gasto corriente. Ese es el problema principal que tenemos que estudiar y que tenemos que analizar. Llenen los barrios de espacios deportivos, de espacios educativos, de espacios culturales, de danza, de baile, de canto, de deporte.

Eso tiene que hacer el Estado. Y hacerlo en coordinación con los gobiernos descentralizados. Ah, gasto corriente. No, hagan cemento, pongan cemento. No, hay que hacer el trabajo que se requiere, que es atender a nuestra niñez y a nuestra adolescencia para que no se anime a aceptar trabajar con los delincuentes. Y también, por supuesto, mejorar las condiciones laborales en este país para que sus padres tengan mejores condiciones para poder atender las necesidades de la casa. Así no, los jóvenes por responsabilidad, por responsabilidad incluso familiar, porque ven que su familia se muere porque no tiene atención de salud, porque los padres no tienen cómo darles de comer.

Aceptan ese tipo de actividades que son absolutamente dañinas para ellos y para todos. Los peores resultados, lamentablemente, lamentablemente, a pesar de los esfuerzos que se dicen hacer, pero que seguramente no lo hace el Ministerio del Interior en donde tiene que hacerlo, porque están preocupados de otras cosas, tenemos los peores resultados en la seguridad. No hay control del país, del territorio por parte del Estado ecuatoriano y en esa medida las cosas van a seguir funcionando como están funcionando. La solución, entonces, es ir a detectar, a trabajar en los barrios, fuera de las escuelas, con personal del Estado y de los gobiernos autónomos descentralizados para evitar que nuestros chicos caigan en las garras de las delincuencias y eso es lo principal que tenemos que hacer.

Lo han dicho los compañeros de la bancada. Nosotros podríamos apoyar un proyecto de ley de esta naturaleza, pero si realmente el Estado ecuatoriano se compromete en conjunto con los gobiernos descentralizados y con la sociedad a ir a defender a nuestros niños de los grupos delincuenciales y no solamente a poner sanciones legales en contra de ellos. Muchas gracias. Tiene la palabra el asambleísta Adrián Castro.

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