Intervención

Asambleísta Madeline Córdova - Sesión 127

29 de septiembre de 2026 · 6:16 · 1 orador identificado

Clip oficial con una sola intervención de Jahilyn Madeline Córdova Granda, tomada de la Sesión 127.

Quién habla y cuándo

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Transcripción

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0:08 Jahilyn Madeline Córdova Granda identificado por rótulo

Señor Presidente, colegas asambleístas, mientras este pleno debate, afuera hay adolescentes que se encuentran siendo utilizados para sicariatos como vacunadores, campaneros, microtraficantes, transportistas de droga o simplemente como instrumentos del miedo. Y lo más grave no es lo que les hacen, lo más grave es que muchos de ellos nunca eligieron ese camino. Este informe lo dice con claridad, el fenómeno ya está instalado en Guayas, Esmeraldas, Los Ríos, Manaví, Sucumbíos y está en El Oro, está en Machala, está en Pasaje, Santa Rosa, Guaquillas. No es una noticia de otro país, es una realidad que vivimos en nuestras calles, en nuestras escuelas y en nuestras fronteras.

Señor Presidente, solicito la autorización para la reproducción de un video.

¿Qué son ustedes?

Adiós.

¿Y tú qué haré?

Alza Plata.

Los niños son el recurso más valioso de los delincuentes porque se libran fácilmente de los cargos ante la justicia y los pueden seguir utilizando para delinquir. Pero ¿cómo los reclutan? Por WhatsApp, por Facebook, por amigos del barrio y desde los 10 años ya tienen un rol asignado. Empiezan siendo campaneros, a los 12 expendedores de dupa, a los 13 transportan dinero, armas, truques, a los 14 ya los usan como cifranos. ¿Cuánto les pagan? Nada más y nada menos que 4 mil dólares.

Cada tres meses.

Tienen casa y comida incluida Para un adolescente sin trabajo, sin escuela, sin un futuro visible Esa oferta es difícil de rechazar Para estos casos la ley existe El COVID castiga reclutar a menores con 10 a 16 años de prisión Pero las bandas siguen haciéndolo Porque aunque el menor no enfrenta cárcel y el adulto sí Ese adulto sabe exactamente qué hace y cómo hacerlo

Gracias, señor Presidente. Lo que acabamos de ver no es un recurso dramático, es la radiografía de un método. Niños, niñas y adolescentes desde edades cada vez más tempranas, atraídos con dinero, con pagos periódicos, con la promesa falsa de una vida rápida. Aprovechándose de la pobreza, la exclusión, la falta de oportunidades. Y lo más doloroso de esto es que como vieron hay niños que llegan a ver los símbolos de una banda como si fuera una salida, como si fuera una respuesta válida a sus vidas. Colegas asambleístas, hoy debemos pronunciar una verdad incómoda.

El crimen organizado ya no disputa solamente territorios, rutas o puertos. Se disputan nuestros niños. Los usa porque para ellos son desechables. Y porque un adulto reclutador prefiere enviar a un niño como herramienta de impunidad. Por eso esta es una ley de penas. Tiene que ser una ley de estado, una ley que prevenga, que proteja y que recupere. Pero eso sí, que sancione con toda la fuerza a ese adulto reclutador que envía a un niño y lo convierte a un niño en un arma. El informe que tenemos en las manos escuchó a UNICEF, escuchó a los municipios, al Ministerio de Salud, a expertos penales y a quienes trabajan en territorio.

Y de ese debate salieron definiciones que el Ecuador no tenía. Por primera vez la ley distingue el reclutamiento, uso y utilización. Ya no hace falta que el niño pertenezca a la banda para que el Estado actúe. Un niño rescatado no puede volver al abandono. Un niño del crimen, si lo devolvemos a la misma calle, a la misma hambre y a la misma escuela sin protección, no lo salvamos. Se lo devolvemos al reclutador. Desde el oro sabemos lo que significa no rendirse. Por eso vamos a seguir trabajando por nuestra juventud, por nuestra provincia y por nuestro país.

Porque nuestros jóvenes merecen oportunidades, no amenazas. Merecen educación, no violencia. Merecen cumplir cada uno de sus sueños, no cargar un arma. Por eso respaldo este proyecto de ley hoy y hago un llamado a esta asamblea para que actuemos con responsabilidad, con unidad, pero sobre todo actuemos a tiempo. Proteger a nuestros niños no es una opción política. Hago eco a las palabras de la asambleísta Diana Jacome. Ningún niño en el Ecuador debería volver a elegir entre sobrevivir o delinquir. Devuelvo la palabra, señor presidente.

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