Gracias.
Asambleísta Gustavo Mateus - Sesión 125
Clip oficial con una sola intervención de Gustavo Enrique Mateus Acosta, tomada de la Sesión 125.
Quién habla y cuándo
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Hay un fallo. Allá. Listo. Nuevamente, gracias, señora Presidenta, por el uso de la palabra. Un saludo fraterno a todos y todas nuestras compatriotas dentro y fuera de la patria. En esta ocasión quiero saludar particularmente a todas las mujeres rurales del Ecuador que siguen expectantes el desarrollo de esta sesión. En la que debatimos no solamente una ley, sino una deuda pendiente con miles de mujeres que durante años han sostenido el campo, la producción y la vida comunitaria de nuestro país. Y lo dice también un nieto y bisnieto de campesinos y campesinas de la hacienda a la victoria en la ruralidad de la provincia del Guayas.
Orgullosamente nieto y bisnieto de hombres y mujeres del campo. Hoy, este pleno, colegas legisladores, tienen la oportunidad de reconocer con acciones concretas y dar un paso firme para que esas mujeres dejen de ser únicamente el sostén silencioso de la ruralidad y pasen a convertirse en prioridad real dentro de las políticas públicas del Estado ecuatoriano. Esa ley que hoy presentamos y debatimos es el resultado de un trabajo exhaustivo de escucha y construcción colectiva. recogimos los aportes de mujeres rurales, lideresas comunitarias, representantes de gobiernos parroquiales, académicas, organizaciones sociales, organismos internacionales e instituciones públicas, tanto en territorio como en las comparecencias realizadas ante la Comisión de Garantías Constitucionales.
Señora Presidenta, solicito, se sirva a autorizar la proyección del video que oportunamente entregue a la Secretaría.
Autorizado.
Gracias.
Señor asambleísta, aún no se puede descargar, podría continuar por favor hasta que se descargue el video.
Lo tengo en la mano también, señor secretario. ¿Me acerco a entregárselo? No es la primera vez que oportunamente paso los videos y no se proyectan.
Tenga paciencia, señor asambleísta, ya están con su video en las manos.
Puede, por favor, detener el tiempo de mi palabra.
en la educación de los hijos. La idea sería que todos nos empoderemos.
Gracias, señora Presidenta. Colegas legisladores, lo que acabamos de ver y escuchar es precisamente ese Ecuador rural que durante años esperó ser escuchado. Desde la Comisión de Garantías Constitucionales lo hicimos. Escuchamos a mujeres que piden igualdad de oportunidades, que reclaman acceso a crédito, a salud, a educación, conectividad, empleo digno, seguridad y políticas públicas que realmente lleguen a los territorios rurales. Porque muchas veces se ha hablado de la mujer rural únicamente desde la producción agrícola, como si su aporte se limitara al trabajo del campo. La mujer rural es mucho más que eso.
La mujer rural sostiene hogares, organiza comunidades, preserva saberes ancestrales, impulsa economías locales, cuida la tierra, protege el agua, educa, emprende, lidera y alimenta al país entero. Mientras muchos hablan de soberanía alimentaria, desde la comunidad de sus oficinas, en las ciudades, las mujeres rurales, quienes madrugan todos los días para sostener esa soberanía, son ellas, con su trabajo, sacrificio y dignidad. Precisamente porque entendimos esas realidades, este proyecto de ley dejó de ser únicamente una propuesta con buenas intenciones para convertirse durante su tratamiento en la comisión en una ley mucho más amplia, más humana y más conectada con la verdadera realidad de las mujeres rurales del Ecuador.
En primer debate recibimos observaciones importantes y las escuchamos con responsabilidad. Se fortaleció el enfoque de derechos, se amplió la visión de la ruralidad, se incorporaron mecanismos institucionales más claros y se entendió que esta ley debía reconocer la diversidad de las mujeres rurales del país entero. Indígenas, montubias, afroecuatorianas, campesinas, artesanas, trabajadoras comunitarias, emprendedoras y profesionales que desarrollan su vida en los territorios rurales. No se construyó una ley simbólica para quedar bien en un discurso. Aquí se trabajó para construir una herramienta jurídica que permita generar condiciones reales para el empoderamiento económico, social y político de las mujeres rurales.
Una ley que promueve acceso a formación, financiamiento, programas productivos, salud integral, conectividad y participación. Una ley que reconoce que no puede existir justicia social en el Ecuador mientras miles de mujeres rurales continúan enfrentando abandono, desigualdad y falta de oportunidades. Colegas legisladores, cuando hablamos de mujeres rurales no hablamos de una minoría, hablamos de mujeres que sostienen buena parte de la economía popular, de la producción agrícola y de la vida comunitaria del país. Hoy esta Asamblea tiene la oportunidad de cumplir con su responsabilidad aprobando una ley que fue construida escuchando al territorio y entendiendo una realidad que durante años fue postergada.
Desde la Comisión de Garantías Constitucionales hemos cumplido con nuestra responsabilidad escuchar al territorio y construir una ley conectada con la verdadera realidad y las necesidades de las mujeres rurales. Ahora corresponderá al Ejecutivo demostrar si realmente existe voluntad política para convertir esta ley en acciones concretas y presencia real del Estado en los territorios rurales del Ecuador. Por respeto a las mujeres rurales del Ecuador y a las demandas que durante años han esperado ser atendidas espero que esta ley sea aprobada por unanimidad y que hoy esta Asamblea esté a la altura de esa responsabilidad con el país.
Gracias señora Presidenta.